miércoles, 10 de marzo de 2010

Efectos de una declaratoria de inconstitucionalidad emitida en una acción de inconstitucionalidad en la materia penal

Por Alberto Cepeda Orvañanos

El penúltimo párrafo del artículo 105 de la Constitución Federal establece por regla general que los efectos de las declaratorias de inconstitucionalidad emitidas en el contexto de las controversias y acciones de inconstitucionalidad no tendrán efectos “retroactivos”. Sin embargo, esta misma disposición establece que esta regla general tiene una excepción en la material penal, en la que señala “regirán los principios generales y disposiciones legales aplicables de esta materia”.

Como se observa de lo establecido en esta norma constitucional, los efectos de las declaratorias de inconstitucionalidad en estos juicios sólo se producirán, por regla general, en un momento futuro, esto es, en un momento a partir o posterior a su impugnación: se trata de declaratorias prospectivas o pro futuro. La excepción a esta regla se encuentra en la materia penal, en la que estas declaratorias pueden ser retroactivas, esto es, resoluciones que producen sus efectos no sólo prospectivamente, sino también hacia el pasado. Es decir, declaratorias que retrotraen sus efectos de anulación antes de la impugnación de las normas secundarias y hasta el momento de su emisión.

En esta categoría de casos penales, una interrogante salta a la vista y consiste en determinar el grado de retroactividad que permite la Constitución producir a las declaratorias de inconstitucionalidad, es decir, ¿hasta dónde en el pasado deben retrotraerse los efectos anulatorios de un declaratoria de inconstitucionalidad?

El tema de la retroactividad de los efectos de las resoluciones en este tipo de juicios es un tema sensible en la justicia constitucional mexicana por una razón: los efectos de las declaratorias de inconstitucionalidad ahí realizadas tienen efectos erga omnes. Por lo tanto, dada la infinidad de actuaciones jurídicas que se habrían fundamentado en las normas declaradas inconstitucionales, es claro que la retroactividad de su inconstitucionalidad puede convertirse en un dispositivo peligroso para la estabilidad del sistema jurídico en su conjunto.

Si se aplican normas jurídicas a hecho pasados (se parte aquí de la premisa de que una declaratoria de inconstitucionalidad es una norma jurídica que deja sin efectos otra norma por considerarla irregular), es evidente que los sujetos de esas normas están impedidos de adecuar su conducta a los supuestos normativos de dichas reglas y, por tanto, el sistema jurídico en su conjunto compromete su capacidad para regular el ámbito social. Esta intuición válida para afirmar que en general toda es retroactividad es en principio indeseable vale para este caso, en el cual tratamos con una retroactividad que deja sin efectos la producción jurídica de normas generales encontradas inconstitucionales. Por tanto, parece evidente que la razón que justifica que no exista esta retroactividad en las resoluciones ergas omes es una razón prudencial que aboga, formalmente, en favor de la estabilidad del sistema jurídico, lograda si se asegura cierta eficacia jurídica a las producciones normativas de los órganos del Estado.

Sin embargo, no debe pasarse por alto que una declaratoria de inconstitucionalidad es en realidad una norma que indica que otra norma nunca debió ser y ésta norma (la resolución) es la que se aplica retroactivamente a los inculpados. Si, por ejemplo, se deja sin efectos una norma que establece un tipo penal inconstitucional, los procesos llevados en su nombre, así como sus consecuencias jurídicas carecen de un fundamento legítimo que los respalde. La única razón de que estas actuaciones sigan teniendo validez en el sistema jurídico, aunque su fundamento resulte inconstitucional, es que la Constitución prohíbe la retroactividad de las declaratorias de inconstitucionaidad por regla general. No obstante, esta prohibición no existe en la materia penal y, por el contrario, ésta se permite conforme a los principio de la materia.

Dichos principios sustantivos llevaron al Constituyente a establecer que en esta materia los efectos de las declaratorias de inconstitucionalidad produjeran sus efectos hacia el pasado, esto es, antes de su impugnación y corregir en el tiempo, así, todas las consecuencias lesivas cometidas inconstitucionalmente por el brazo punitivo del Estado.

Lo anterior evidencia la existencia de razones que exigen que los efectos de dichas declaratorias de inconstitucionalidad, aunque erga omnes, deban ser retroactivos totalmente, sobre la base de la posibilidad de que dichos efectos se expandan hacia el pasado, antes de la emisión de las declaratorias y hasta la emisión de las normas impugnadas, permite reivindicar los contenidos constitucionales vulnerados por las normas impugnadas, si al dejar sin efectos las consecuencias jurídicas producidas por éstas. Si se dejan sin efecto todo aquello actuado sobre la base de normas violatorias de contenidos constitucionales, se expande la protección de tales contenidos en un grado mayor en comparación a aquellas declaratorias en las que sólo se deja sin efectos las normas inconstitucionales para el futuro.

Por lo tanto, en materia penal, la excepción a este amplio alcance retroactivo sólo podría limitarse y, por tanto, salvar la validez de determinadas actuaciones derivadas de las normas inconstitucionales, si algún derecho o principio constitucional así lo exige. Sin embargo, en estos casos, debe ser una ponderación cuidadosa la que indiqué hasta dónde debe limitarse esta retroactividad.

miércoles, 3 de marzo de 2010

NOS TOCA A NOSOTROS

Por Héctor J. Murguía H.

Felicito a todos quienes de una manera u otra han contribuido a que este proyecto crezca, es un proyecto hecho por alumnos y ex-alumnos de derecho para alumnos, ex-alumnos y todo aquel quien es capaz de creer en sí mismo.

Los invito a que sigan aportando para que este espacio crezca y se enriquezca. Que de aquí nazcan las ideas impulsoras de la gran transformación que se está gestando en México. Somos jóvenes estudiantes. Somos jóvenes líderes de la generación a la que le toca transformar México en un país ganador. Una generación que decidió decirle NO a los sindicatos, NO a la corrupción, NO a los monopolios económicos y políticos, NO a la discriminación y abusos de derechos humanos, NO a la opacidad del ejercicio de los servidores públicos, NO a la impunidad, NO a la apatía. Somos una generación que busca demostrar a México que el que "transa, NO avanza"; que sabe que lo que no hagamos por nosotros mismos como país, nada ni nadie lo vendrá a hacer por nosotros. Predicamos con el ejemplo y movilizamos con ideas. Nada nos detendrá. Llegó el momento de comprometernos. Llegó el momento de decirles a los políticos, a los jueces, y a los líderes de nuestras instituciones que no nos conformaremos más que con lo mejor. Llegó el momento de que México ocupe los primeros lugares mundiales en desarrollo, en bienestar, en protección de derechos, en empleo, en aplicación de la ley. Ese es el reto que nos heredó el siglo y lo asumimos en su entera dimensión.

A ti mexicano privilegiado que tuviste acceso a una educación a la que sólo 10% de la población tiene te invito a que participes, a que te involucres, con lo que sea pero que sea algo. Te invito a que despiertes y te des cuenta que cada acto que en cada momento realices o dejes de realizar, de alguna forma u otra moldea la realidad en la que vives (sea tu colonia, tu escuela, tu lugar de trabajo, tu comunidad) para bien o para mal. Es tu elección. Por el bien de México, ojalá que cada día que te levantes tu decisión sea la correcta. Ojalá decidas abrirle tu mismo la puerta de la transformación a México, empezando por transformarte a ti mismo ¿Y sabes qué? Después de que lo hagas, te darás cuenta que junto contigo hay mucho más de los que te imaginas. Todos ellos, juntos, están poniendo en marcha, la revolución del intelecto para México.

Héctor J. Murguía H.

lunes, 15 de febrero de 2010

TELARAÑAS MENTALES


por Guillermo J. García
Reelige o castiga (www.reeligeocatiga.org)

México está lleno de mitos, leyendas y cortinas de humo que no dejan que nos demos la oportunidad de innovar políticamente. Estas telarañas están presentes hasta en las formas con las que conducimos la política. Hace unos días al leer la propuesta presidencial que contiene entre otras cosas, la reelección consecutiva de legisladores y de presidentes municipales, así como las candidaturas independientes, me percaté que la firma del Presidente al final de la iniciativa cerraba con una frase contundente: “sufragio efectivo, no reelección”. No hemos sido capaces de quitarnos el velo de las formas y de la historia oficial. Este es el reto más grande que enfrenta la propuesta de reforma política del Presidente Calderón.
Para discutir cambios sustanciales del sistema hay que partir del principio de quemar mentalmente los libros de historia oficial y mitos que asustan al cambio. Cuando algunos analistas comentan que las candidaturas independientes fomentan el uso de recursos de origen ilícito, la respuesta no debe ser “pues entonces no hay que permitirlas”, puesto que los partidos políticos no están exentos de esta infiltración. Incluso es más fácil fiscalizar el gasto y el ingreso de un candidato independiente, que el de un partido nacional entero. Las puertas por las que el dinero sucio puede entrar son mucho más amplias y extensas en las estructuras partidistas que las de la casa del candidato independiente. El tema es si queremos seguir con un sistema en el cual el Estado otorga la mayoría de los recursos sin exigir nada a cambio más que ampliar masivamente el padrón electoral. Habría que preguntarse si no es mejor hacer una democracia menos cara y más apegada a los ciudadanos. Una democracia en donde la abstención pese y si los partidos no motivan a votar sean castigados en sus prerrogativas económicas. El tema es porqué necesitamos gastar tanto en publicidad política en lugar de generar canales de comunicación con la ciudadanía que no requieren de financiamiento masivo. Las candidaturas independientes son uno de esos canales, satanizarlas por el tema del gasto es no saber descontaminar los conceptos.
Los mismos fantasmas surgen con el tema de la reelección. Los argumentos plagados de sentimientos revolucionarios que aluden a frases sacadas de contexto, como la citada por el Presidente; o los argumentos que evocan a un catastrofismo porfiriano porque “va a ser imposible deshacernos de ellos con la reelección” son argumentos viscerales y sin fundamento. Es precisamente la eternidad de los políticos lo que sucede sin la reelección legislativa. Basta analizar que René Arce ha sido tres veces diputado y una senador; Manlio F. Beltrones ha sido dos veces diputado y dos senador; Navarrete ha sido tres veces diputado y una senador; Alberto Anaya ha sido tres veces diputado y dos senador; Pablo Gómez cuatro veces diputado y una senador, y podríamos seguir para darnos cuenta que la reelección lleva en México más de lo que nos podemos imaginar ¿Quién decidió reelegirlos? ¿Nos preguntaron en algún momento si nos gustó su labor anterior? ¿Rindieron cuentas a su electorado? El tema aquí no es quiénes son los personajes, sino si estamos dispuestos a creernos el mito de que en México no hay reelección y que eso ha ayudado a que no se eternicen en el poder. Los datos hablan por sí mismos. En México sí hay reelección, pero no es un reelección sujeta al escrutinio público y al voto ciudadano. Es una reelección disfrazada en la cual son las cúpulas partidistas las que deciden quien se aferra 15, 18 o 20 años a una curul.
México no necesita más mitos, y tampoco necesita que se den todos los elementos de un sistema democrático pleno para cambiar. Ya no podemos esperar a que llegue el organismo autónomo perfecto; ya no podemos esperar a tener una clase ciudadana completamente educada; ya no podemos esperar a que exista transparencia en todos los niveles de gobierno, ya no podemos esperar a que surjan otros veinte partidos nuevos que “ahora sí” representen a las minorías. Lo que necesitamos es romper paradigmas y generar nuevos incentivos en el juego. Porque las candidaturas ciudadanas y la reelección dependen del voto de confianza del ciudadano, y no del alineamiento partidista. Porque precisamente al depender del voto ciudadano y no del partido, se generan incentivos en ambas partes para transparentar la información y presentar cuentas limpias a los ciudadanos. Es un cambio de incentivos. Es un cambio de actitud. Es romper telarañas mentales que sólo atrasan el cambio en el país.

lunes, 8 de febrero de 2010

Departamentales en el ITAM

Departamentales en el ITAM
por Andrés Aguinaco Gómez-Mont

La facultad de derecho del ITAM está tomando la acertada decisión de implementar una política de exámenes departamentales en algunas de sus materias. “La idea es uniformar los conocimientos de los alumnos del ITAM”, comentó un profesor. Ante tan grata noticia, tomo esta oportunidad para hacer mi nominación oficial al panel que decidirá qué preguntar en los exámenes departamentales. Creo sinceramente que soy el mejor candidato para el puesto.

Si vamos a reducir la libertad de cátedra y a hacer exámenes departamentales, me necesitan en el panel de decisión, entre otras razones, porque, a diferencia de la Administración actual del Departamento, yo sí puedo admitir que el ITAM ya carece de libertad de cátedra. Sólo que hasta ahora la culpa no era del ITAM, sino de Porrúa y del Fondo de Cultura Económica. ¿Digo, qué tanta libertad de cátedra puede haber en las escuelas de derecho si todas utilizan los mismos, bien empastados, libros Porrúa? La libertad de cátedra se merma cuando no se tiene más que un par de cosas que decir.

En fin, como miembro del panel de decisión, las preguntas para los exámenes departamentales las voy a elegir basándome en los siguientes criterios fundamentales: cultura pop legal; cosas que harían Denny Crane y Alan Shore; conocimientos básicos para coquetear con el MP, y técnicas para facturar al cliente el tiempo que estoy en Face-Book.

Ya en el poder, no me voy a detener con elaborar los exámenes departamentales; también voy a hacer algunas modificaciones al programa de derecho. Por ejemplo, no me opongo a que sigamos yendo bajo el título de “Facultad de Derecho”, pero sí voy a ampliar el currículo con materias más trendy que obedezcan a las exigencias de la sociedad moderna: Políticas Públicas y Derechos Humanos, fuera; Yoga y Wii Fit, dentro. Vamos a mantener la materia de Fiscal, pues todos queremos aprender a venadear al fisco; en cambio, nos desharemos del curso de Laboral porque, en resumidas cuentas, los trabajadores no tienen derechos. También, los alumnos deberán cuadrarse ante el escudo del ITAM y, finalmente, tomar su café sin leche. Un buen abogado siempre toma su café sin leche (La idea de diluir el café es abominable y anti-itam).

Ya que a todos los alumnos vamos a enseñarles lo mismo, no será necesario contratar para el cuerpo docente a grandes investigadores o litigantes con visiones auténticas del derecho. Mejor vamos a contratar nombres de la farándula jurídica que le den caché a la Institución (aunque admito, ésta no es idea mía, la actual administración ya lo hace). Vamos a ser la envidia de todas las otras escuelas de derecho cuando digamos: “brother, en la cátedra de Constitucional que nos da Juanito aprendimos a negociar cargos públicos”; o bien, “En Contratos, Irma Serrano ya nos enseñó cómo facturar doble salario por concepto de gastos de oficina”. Con estas modificaciones al Programa de Derecho, vamos a engendrar, si bien abogados de molde, cuando menos abogados de buen porte. Nos vamos a encargar de que los egresados del ITAM sean menos emprendedores y entusiastas (fama que caracteriza al ITAM), y más personas en forma y con sedoso sentido de la moda. Así, nunca más nos ruborizaremos cuando entre dientes digamos “soy egresado del ITAM”.

Algunos de ustedes, sin duda, sentirán que el espíritu humanista del ITAM estará siendo traicionado. Nos dirán: “¿qué no en una escuela humanista debemos valorar la tolerancia, la diversidad de ideas y la libertad de cátedra?, ¿qué no es un poquito arrogante imponer a los profesores lo que deben enseñar en su materia?” A ustedes les contesto que no tiene nada de malo ser homogéneos si nos vemos guapos mientras lo hacemos. Además, están equivocados. Ustedes no lo sabían, pero hay un conjunto de conocimientos básicos que generan a los mejores abogados y yo soy el único capaz de discernir cuáles son.

Ahora que lo pienso, mi principal reto va a ser que los estudiantes y profesores acepten que mi visión del nuevo currículo y contenido de mis departamentales es el mejor. Para esto voy a contratar a Herr Goebbels como mi director de propaganda. Bajo su supervisión, dejaremos en claro, de una vez por todas, la evidente superioridad de mis políticas para el Departamento.

Pero, si el ITAM decide tomar la absurda decisión de escoger mejores maestros y permitir que sus profesores decidan libremente qué enseñar, entonces tendré que soportar el lúgubre resultado de no tomar clases con el fantoche del momento o saber precisamente lo mismo que todos los otros egresados de mi escuela. Si esto pasa, para hacerme sentir mejor, voy a utilizar mi tiempo restante en buscar formas menos obvias de controlar el ITAM.

viernes, 5 de febrero de 2010

BIENVENIDA

HOLA A TODOS Y GRACIAS POR ENTRAR A NUESTRO BLOG. SOMOS UN GRUPO DE ESTUDIANTES DE DERECHO QUE BUSCAMOS HABLAR, CRITICAR, PROPONER, Y TODO LO QUE SE PUEDAN IMAGINAR DE DERECHO, POLÍTICA, Y NUESTRA REALIDAD EN GENERAL. OJALA NOS PUEDAN VISITAR MUY SEGUIDO Y APORTAR SUS COMENTARIOS, QUE ESTAMOS SEGUROS, ENRIQUECERÁN LA DISCUSIÓN Y EL DEBATE. NUESTRO OBJETIVO: CREAR CONCIENCIA CRÍTICA EN LA SOCIEDAD.